Mensajepor huronescazan » 10 Abr 2011 21:12
Lo malo de que te pillara un guarda de aquellos de mi tierra, era el par de pescozones que te daba, no la denuncia, pero como me conocían todos pues yo andaba de aprendiz en un taller y era conocido, en cuanto me veian por sus zonas (ojo que entonces eran poquitos los cotos) ya me estaban poniendo los puntos y levantandome las trampas o cepos, claro que con todos no daban.
Anda que no se agradecía nada una buena percha de zorzales, primero por lo bien que venían al arroz o fritos y segundo porque ya los pagaban por los bares del pueblo a dos/tres duros (hablo de la década final de los 60, primeros de los 70).