Mensaje por JotaErre » 29 Ene 2024 22:56
Pues ayer, después de más de 20 años llevando encima un spray de defensa, tuve que sacarlo por primera vez. Gracias a Dios, no tuve que dispararlo.
Salí a dar un paseo el domingo por la mañana con mi perrita y nos fuimos a los Jardines de Laríbal, en Montjuic. Es un parque muy bonito, y llevo muchos años paseando por él sin problemas, pero para todo tiene que haber una primera vez...
Iba por el parque, y veo a un individuo gritando como un energúmeno. Me alejé unos metros, pero, al pasar a su altura, se levantó del banco en el que estaba, y me pegó una patada en el muslo (me ha dejado un hermoso cardenal), al tiempo que gritaba "¡Joder! ¡ Que os larguéis de aquí! ¡Vete o te quito el móvil!".
Yo me alejé unos 30 o 40 metros, y entonces me paré para avisar a un paseante desprevenido. Entonces, veo que el energúmeno viene corriendo hacia mí, soltándose el cinturón (imagino que pretendía usarlo como un arma contundente) y gritando "¿Aún estás aquí? ¡Ahora vas a ver!"
Y yo, que ya estaba hasta los c*$#@es del individuo, saqué el Sabre Red de la mochila, le apunté (con una perfecta pose de tiro olímpico) y le grité: "¡Venga! ¡A qué esperas!"...
... yo creo que el tío estaba puesto hasta arriba de droga, pero algo de raciocinio le debía de quedar, porque, al ver el spray en mi mano, dio media vuelta y se largó corriendo.
En cuanto me alejé un poco, llamé a la policía. Me alegro de haber podido resolver el asunto sin más violencia, pero, al ver el morado en el muslo, me quedé un poco con las ganas de haber hecho un experimento empírico sobre los efectos del Sabre Red.
Pues ayer, después de más de 20 años llevando encima un spray de defensa, tuve que sacarlo por primera vez. Gracias a Dios, no tuve que dispararlo.
Salí a dar un paseo el domingo por la mañana con mi perrita y nos fuimos a los Jardines de Laríbal, en Montjuic. Es un parque muy bonito, y llevo muchos años paseando por él sin problemas, pero para todo tiene que haber una primera vez...
Iba por el parque, y veo a un individuo gritando como un energúmeno. Me alejé unos metros, pero, al pasar a su altura, se levantó del banco en el que estaba, y me pegó una patada en el muslo (me ha dejado un hermoso cardenal), al tiempo que gritaba "¡Joder! ¡ Que os larguéis de aquí! ¡Vete o te quito el móvil!".
Yo me alejé unos 30 o 40 metros, y entonces me paré para avisar a un paseante desprevenido. Entonces, veo que el energúmeno viene corriendo hacia mí, soltándose el cinturón (imagino que pretendía usarlo como un arma contundente) y gritando "¿Aún estás aquí? ¡Ahora vas a ver!"
Y yo, que ya estaba hasta los c*$#@es del individuo, saqué el Sabre Red de la mochila, le apunté (con una perfecta pose de tiro olímpico) y le grité: "¡Venga! ¡A qué esperas!"...
... yo creo que el tío estaba puesto hasta arriba de droga, pero algo de raciocinio le debía de quedar, porque, al ver el spray en mi mano, dio media vuelta y se largó corriendo.
En cuanto me alejé un poco, llamé a la policía. Me alegro de haber podido resolver el asunto sin más violencia, pero, al ver el morado en el muslo, me quedé un poco con las ganas de haber hecho un experimento empírico sobre los efectos del Sabre Red.