Mensaje por marchoso » 29 Jun 2014 08:52
Cinco de la madrugada. Noche cerrada de agosto en La Línea de la Concepción (Cádiz). El bochorno asfixiante es difícil de combatir pese a la brisa marina. De repente, un Volkswagen Golf atraviesa la calle como una bala. Es un vehículo nuevo, huele a traficante y no pasa desapercibido para una pareja de policías locales. , un experimentado agente, no duda en interceptar el coche: “Buenas noches, ¿me da la documentación?”. El conductor abre la puerta. Parece que el motor está parado, pero el vehículo comienza a circular marcha atrás a gran velocidad durante 60 interminables metros. Sus piernas quedan atrapadas bajo la puerta, sus manos se aferran al marco con todas sus fuerzas. Ni siquiera se suelta cuando el coche frena y de nuevo recorre otros 100 metros, esta vez en dirección contraria. No recuerda cómo, pero logró disparar dos tiros al aire primero y otros dos a las piernas del conductor, que dejó entonces de estamparle contra los coches aparcados —hasta ocho vehículos—. Se soltó y perdió el conocimiento.
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Cinco de la madrugada. Noche cerrada de agosto en La Línea de la Concepción (Cádiz). El bochorno asfixiante es difícil de combatir pese a la brisa marina. De repente, un Volkswagen Golf atraviesa la calle como una bala. Es un vehículo nuevo, huele a traficante y no pasa desapercibido para una pareja de policías locales. , un experimentado agente, no duda en interceptar el coche: “Buenas noches, ¿me da la documentación?”. El conductor abre la puerta. Parece que el motor está parado, pero el vehículo comienza a circular marcha atrás a gran velocidad durante 60 interminables metros. Sus piernas quedan atrapadas bajo la puerta, sus manos se aferran al marco con todas sus fuerzas. Ni siquiera se suelta cuando el coche frena y de nuevo recorre otros 100 metros, esta vez en dirección contraria. No recuerda cómo, pero logró disparar dos tiros al aire primero y otros dos a las piernas del conductor, que dejó entonces de estamparle contra los coches aparcados —hasta ocho vehículos—. Se soltó y perdió el conocimiento.
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