Mensaje por lincis » 27 Ago 2013 10:25
En su día, cuando aún estaba en activo, elevé un informe sobre la problemática de los accidentes con arma de fuego en el Ejército. La conclusión final del mismo, no fue otra que la práctica totalidad de ellos más que deberse a la imprudencia eran causados por la impericia. De ello se derivó el encargo de elaborar un plan piloto y, posteriormente, una revisión del reglamento de instrucción.
En el campo civil, tanto en la caza como en el tiro, entiendo que la impericia sigue siendo la principal causa de accidentes.
En las galerías y canchas de tiro estos accidentes, por fortuna, son mucho menos habituales, principalmente por el tiempo que un aspirante ha de pasar practicando antes de obtener su licencia de armas y, como no, por que los tiradores veteranos realizan una magnifica labor con los neófitos.
En el ámbito de la caza las cosas son muy distintas. en primer lugar por el "examen" de paripé que han de pasar los aspirantes a cazador. Una prueba en que con obtener el cuestionario, con las preguntas previamente contestadas por internet, sólo va a depender de la memoria y capacidad para interpretar un texto para poder aprobar. De la prueba de fuego podemos decir más de lo mismo, un par de tiros con una escopeta sin hacer ningún tipo de puntería y, que si el aspirante no comete la torpeza de darse la vuelta con el arma, ya se puede dar por aprobado.
Por otra parte, la ausencia de campos de tiro adecuados para practicar con el fusil, no crea la posibilidad de practicar, algo indispensable para conocer y dominar el manejo de un arma.
Y, es que las dificultades y la montaña de requisitos para crear un campo de tiro adecuado echa para atrás al más pintado.
Por otra parte, no deja de llamarme la atención que para un arma de caza, que de forma realista va efectuar, como mucho, un centenar de disparos al año y, que encima, su usuario carece de posibilidades reales y legales de practicar, tenga un cupo anual de 1.000 cartuchos y un arma corta, cuyas posibilidades de practicar son mucho más abundantes lo tenga de 100. En fin, otro sinsentido del reglamento.
Como cierre de mi opinión, sólo me queda añadir que sería de gran interés para todos que, los aspirantes a cazadores, tuvieran un formación adecuada, impartida por un instructor adecuadamente habilitado, en un centro debidamente homologado y, que existiesen campos de tiro bien equipados en todas las provincias para permitir una practica continuada, poner los visores a tiro y además que se exigiese justificar periódicamente su pericia y competencia con las armas, tal como lo hacen los tiradores de Tiro Olímpico.
Sólo me queda transmitir mi pesar a las familias afectadas y desear un pronta recuperación a los heridos. De que las "autoridades" apliquen medidas correctoras adecuadas, mejor ni hablar.
En su día, cuando aún estaba en activo, elevé un informe sobre la problemática de los accidentes con arma de fuego en el Ejército. La conclusión final del mismo, no fue otra que la práctica totalidad de ellos más que deberse a la imprudencia eran causados por la impericia. De ello se derivó el encargo de elaborar un plan piloto y, posteriormente, una revisión del reglamento de instrucción.
En el campo civil, tanto en la caza como en el tiro, entiendo que la impericia sigue siendo la principal causa de accidentes.
En las galerías y canchas de tiro estos accidentes, por fortuna, son mucho menos habituales, principalmente por el tiempo que un aspirante ha de pasar practicando antes de obtener su licencia de armas y, como no, por que los tiradores veteranos realizan una magnifica labor con los neófitos.
En el ámbito de la caza las cosas son muy distintas. en primer lugar por el "examen" de paripé que han de pasar los aspirantes a cazador. Una prueba en que con obtener el cuestionario, con las preguntas previamente contestadas por internet, sólo va a depender de la memoria y capacidad para interpretar un texto para poder aprobar. De la prueba de fuego podemos decir más de lo mismo, un par de tiros con una escopeta sin hacer ningún tipo de puntería y, que si el aspirante no comete la torpeza de darse la vuelta con el arma, ya se puede dar por aprobado.
Por otra parte, la ausencia de campos de tiro adecuados para practicar con el fusil, no crea la posibilidad de practicar, algo indispensable para conocer y dominar el manejo de un arma.
Y, es que las dificultades y la montaña de requisitos para crear un campo de tiro adecuado echa para atrás al más pintado.
Por otra parte, no deja de llamarme la atención que para un arma de caza, que de forma realista va efectuar, como mucho, un centenar de disparos al año y, que encima, su usuario carece de posibilidades reales y legales de practicar, tenga un cupo anual de 1.000 cartuchos y un arma corta, cuyas posibilidades de practicar son mucho más abundantes lo tenga de 100. En fin, otro sinsentido del reglamento.
Como cierre de mi opinión, sólo me queda añadir que sería de gran interés para todos que, los aspirantes a cazadores, tuvieran un formación adecuada, impartida por un instructor adecuadamente habilitado, en un centro debidamente homologado y, que existiesen campos de tiro bien equipados en todas las provincias para permitir una practica continuada, poner los visores a tiro y además que se exigiese justificar periódicamente su pericia y competencia con las armas, tal como lo hacen los tiradores de Tiro Olímpico.
Sólo me queda transmitir mi pesar a las familias afectadas y desear un pronta recuperación a los heridos. De que las "autoridades" apliquen medidas correctoras adecuadas, mejor ni hablar.