Mensaje por TEIDE » 01 Oct 2014 16:09
Vaya coincidencia mi capitán.
Efectivamente, nos mandaron cruzar por vuestras grupas para asentar las medias en el descreste, justo a vuestra derecha y el susto fue morrocotudo cuando salieron disparados marcha atrás entre nosotros, suerte tuvimos de no ser laminados.
Ese día entendí perfectamente el efecto psicológico de los carros en la infantería, en la propia y en la ajena, estuvimos toda la madrugada anterior aproximándonos, esperando el cambio de escalón y los motores y las esteras retumbaban por las vaguadas y la vibración venía del suelo, te subía por las tripas y se te metía en la cabeza, entre la niebla y lo cerrada que era la noche, no se podía saber si los carros estaban a punto de pasar sobre el muro de piedra contra el que estábamos acurrucados o estaban dos cotas más allá. Es el auténtico infierno en la tierra y eso a sabiendas de que eran maniobras y que nadie tenía intención de convertirnos en confitura.
Además íbamos muy pesados porque tanto el cabo como el tripodista de cada máquina se, además de lo suyo, llevaba dos cintas(500 cartuchos) de los proveedores para consumir hasta que llegasen los proveedores, que iban con 1500 cartuchos cada uno.
Cada máquina consumió 5000 cartuchos en esa cota, mucho hubo que mear en los tubos para mantener el fuego.
Fueron las Trueno 88, si no me equivoco.
Un fuerte abrazo.
Vaya coincidencia mi capitán.
Efectivamente, nos mandaron cruzar por vuestras grupas para asentar las medias en el descreste, justo a vuestra derecha y el susto fue morrocotudo cuando salieron disparados marcha atrás entre nosotros, suerte tuvimos de no ser laminados.
Ese día entendí perfectamente el efecto psicológico de los carros en la infantería, en la propia y en la ajena, estuvimos toda la madrugada anterior aproximándonos, esperando el cambio de escalón y los motores y las esteras retumbaban por las vaguadas y la vibración venía del suelo, te subía por las tripas y se te metía en la cabeza, entre la niebla y lo cerrada que era la noche, no se podía saber si los carros estaban a punto de pasar sobre el muro de piedra contra el que estábamos acurrucados o estaban dos cotas más allá. Es el auténtico infierno en la tierra y eso a sabiendas de que eran maniobras y que nadie tenía intención de convertirnos en confitura.
Además íbamos muy pesados porque tanto el cabo como el tripodista de cada máquina se, además de lo suyo, llevaba dos cintas(500 cartuchos) de los proveedores para consumir hasta que llegasen los proveedores, que iban con 1500 cartuchos cada uno.
Cada máquina consumió 5000 cartuchos en esa cota, mucho hubo que mear en los tubos para mantener el fuego.
Fueron las Trueno 88, si no me equivoco.
Un fuerte abrazo.