Mensaje por huronescazan » 12 Jul 2013 21:53
Siempre estamos con el puto dicho "de que las armas las carga el diablo";
El diablo, tiene cosas mas importantes que hacer, que andar trapicheando con armas; las cuales normalmente las cargamos los humanos y algunos pues lo mas parecido a un arma que deberiamos tocar sería una caña.
La otra noche, me dice un conocido que si le acompaño a una espera, me costó mucho trabajo asentir; en fin llegamos al lugar y cuando le veo la soltura con la que manejaba el rifle, busque un sito bien abrigadito y por supuesto que entre él y yo mediase un monte; a la hora de descargar el rifle, otra odisea.
Creo haberlo contado alguna vez, pero lo voy a volver a referir, hace años, se presenta en el Cuartel donde me encontraba destinado, un vecino a pasar revista de armas, antes de todo, la típica pregunta "no estará la escopeta cargada", me contesta, NO, al tiempo que apuntaba con ella para el techo y aprieta el gatillo.
Pues a buscar un albañil que reparara los desperfectos y no le di dos ostias, porque no me dio tiempo a pillarle.
Siempre estamos con el puto dicho "de que las armas las carga el diablo";
El diablo, tiene cosas mas importantes que hacer, que andar trapicheando con armas; las cuales normalmente las cargamos los humanos y algunos pues lo mas parecido a un arma que deberiamos tocar sería una caña.
La otra noche, me dice un conocido que si le acompaño a una espera, me costó mucho trabajo asentir; en fin llegamos al lugar y cuando le veo la soltura con la que manejaba el rifle, busque un sito bien abrigadito y por supuesto que entre él y yo mediase un monte; a la hora de descargar el rifle, otra odisea.
Creo haberlo contado alguna vez, pero lo voy a volver a referir, hace años, se presenta en el Cuartel donde me encontraba destinado, un vecino a pasar revista de armas, antes de todo, la típica pregunta "no estará la escopeta cargada", me contesta, NO, al tiempo que apuntaba con ella para el techo y aprieta el gatillo.
Pues a buscar un albañil que reparara los desperfectos y no le di dos ostias, porque no me dio tiempo a pillarle.