Mensaje por man1963 » 09 Feb 2020 10:00
Buenos días.
Vamos por partes.
Los campeones usan sémola, eso es un hecho indiscutible. Yo empecé con sémola. Y no obtuve los resultados esperados. Adapté el uso de la sémola, mediante un contenedor de papel, y mejoré. Pero sin llegar a franquear una barrera de puntos. Pasé al fieltro, y la pasé. Pero me faltaba regularidad, y pasé al uso de los dos tacos, y la obtuve. Ahora ya he llegado a mi tope, pero no soy un campeón. Ahora, puedo poner un revólver a tiro en un rato y almorzar tranquilo.
El conjunto obtura, pero lo que es más importante, limpia. Observa las imágenes que puse en el enlace, el arma está limpia hasta por fuera tras los disparos, y el tambor gira con una suavidad como de fábrica. Esto se aprecia mejor cuando tiro con un revolver inoxidable. Y como habrás visto, el ánima tras una sesión de 48 disparos, con pasar tres simples bolas de papel a presión está inmaculada. Lo importante es el control de los residuos en el ánima.
Esta imagen procede de la época de este tipo de carga: Sémola en su contenedor de papel, y taco de fieltro engrasado. Observese "la suciedad", tan solo la zona de las chimeneas, nada mas.
Te aseguro que los tacos se deforman por la presión de los gases y contra la base del proyectil. Y lógicamente cuando atacamos el conjunto con la palanca de carga también se deforman. Los tacos recuperados del suelo son la prueba que podrás obtener mejor. No te compliques, usa un sacabocados de 12 mm, y practica con ellos. En cualquier momento podrás encargar un sacabocados del .45 a EEUU.
No, el pie de rey, mira bien y amplía la imagen, marca 6,346 mm, o algo así.
No. El alveolo del tambor es troncocónico, es decir, que en la boca tiene mayor diámetro que en la base, que es de menor diámetro, por lo que, cuando se ataca el conjunto y baja, el proyectil se recalibra. Esto lo habrás podido observar, cuando corta y sobra un arito de plomo, y los aritos que sobran cada uno pesa lo que quiere.
Lo que yo hago, es que no sobre nada, que el peso del proyectil sea el mismo que salió de la turquesa (los selecciono por peso), y, que quede a la misma altura en todos los alveolos del tambor, y que la fuerza de ataque sea siempre la misma. Y eso se consigue con aprovechar el máximo recorrido de la palanca de carga, porque independientemente de la fuerza que ejerza, no va a bajar más de su tope y recorrido. Por eso:
1.- Medir cual es el volumen del alveolo con la palanca de carga llegando a su tope de recorrido.
2.- Calcular cual es la cantidad, de pólvora medida por peso, mas los dos tacos, mas un proyectil de peso constante, que cabe en ese espacio.
3.- Contrastar, mediante el uso de un cronógrafo, las velocidades y la mínima variación de la misma, esa es la prueba empírica que verifica lo que hago.
4.- Dejar disparar a otro compañero, de reputada trayectoria deportiva, y eliminar de esa forma el error humano. Medir su agrupación y extraer conclusiones con mis agrupaciones.
Si yo tuviera tu revolver, Uberti, o un Hege, probablemente no hubiera tenido que afrontar tantas historias. El mío es una auténtica chapuza de Pietta, con el cañón descentrado abajo y lateral del eje de miras, que tiraba a 36 centímetros a la izquierda, que nunca debió de ser puesto en venta. Y que cuando los compañeros lo ven, lo único que valoran es que es de acero inoxidable, y las bondades de este tipo de acero. Cada arma es un mundo, si, pero hay veces que un arma fabricada con esmero te hace la vida más fácil. Probablemente estaría tirando con sémola en contenedores de papel, para limitar la suciedad, con un proyectil esférico del .451, y cerca del cono de forzamiento, si, puede ser. Pero como me tocó resucitar a un Lázaro e ir superando su estado cadavérico de puntos, no quedó más remedio que medir más que un sastre, colocar un punto de mira de cola de milano, corregir el error de canteo del mismo a base de punto de soldadura, lima y plomadas. Obtener un molde de todos los alveolos, medirlos. Recuperar los proyectiles disparados y medirlos, y, oh sorpresa, hay una zona constante de bajada, y que me permite utilizar el proyectil .445. Y funciona. Mismo peso del proyectil, sin iva de aritos. Velocidades medias constantes y bajas.
El resto, entrenar en casa con co2 de forma intensiva. Cuidar la postura. La calma. Buscar esas sensaciones que hacen esta afición tan adictiva, y no hay mas. Trabajo, trabajo y trabajo.
Los manuales italianos y sus recomendaciones, me temo que están mas pensados para el público de EEUU, que para un tirador de precisión europeo. Porque si fuese así te recomendarían que se comenzase desde los 8 grains, con taco comercial, y, proyectil esférico de .451. Y de ahí, para arriba.
Si utilizas el arma sin taco de ningún tipo, fieltro o sémola, tienes que utilizar un proyectil que te deje un aro generoso, tipo alianza de bodas, para asegurarte que no se produzca una cadena de fuego, y se dispare mas de un proyectil al disparar. Aunque estas cadenas de disparo se producen normalmente por la ausencia de algún pistón en su chimenea, o que no estén bien asentados. No te aconsejo que lo hagas, porque entre otras cosas, descubrirás que perderás la precisión, y, te darás cuenta que sólo la recuperarás cuando uses proyectiles troncocónicos debidamente engrasados.
El sellado de las recámaras es obligado en competición. No te dicen que cantidad debes de usar, no hay mínimo ni máximo, sólo que es obligado. Si utilizas los dos tacos, el excedente que queda tras atacar el conjunto, lo empujas con el dedo al interior, y tema resuelto.
Es imposible que una chispa atraviese el conjunto de proyectil, sémola, o los dos tacos, y llegue a la pólvora. Revisa los pistones, pellízcalos, que queden bien asentados y en su sitio.
José Ramón Galán, es una autoridad en la materia, un gran divulgador, y un campeón a nivel nacional e internacional. Yo no soy nada de eso. Sólo expongo mi limitada experiencia, y, que a mí me va bien así. La web de José Ramón Galán, es de obligada lectura. Así como la lectura de los hilos de grandísimos tiradores de este foro de avancarga, como el de JEstebanV, por citar uno. La formación es igual de necesaria que el entrenamiento. Es mas, es vital. Nadie nace enseñado. Hay que leer un mapa para saber a dónde llegar, y la experiencia te indicará después que el camino recto, nunca es el más rápido. Esta afición es como realizar una marcha por montaña, tortuosa, difícil, exigente, pero apasionante.
Un cordial saludo.
Buenos días.
Vamos por partes.
Los campeones usan sémola, eso es un hecho indiscutible. Yo empecé con sémola. Y no obtuve los resultados esperados. Adapté el uso de la sémola, mediante un contenedor de papel, y mejoré. Pero sin llegar a franquear una barrera de puntos. Pasé al fieltro, y la pasé. Pero me faltaba regularidad, y pasé al uso de los dos tacos, y la obtuve. Ahora ya he llegado a mi tope, pero no soy un campeón. Ahora, puedo poner un revólver a tiro en un rato y almorzar tranquilo.
El conjunto obtura, pero lo que es más importante, limpia. Observa las imágenes que puse en el enlace, el arma está limpia hasta por fuera tras los disparos, y el tambor gira con una suavidad como de fábrica. Esto se aprecia mejor cuando tiro con un revolver inoxidable. Y como habrás visto, el ánima tras una sesión de 48 disparos, con pasar tres simples bolas de papel a presión está inmaculada. Lo importante es el control de los residuos en el ánima.
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Esta imagen procede de la época de este tipo de carga: Sémola en su contenedor de papel, y taco de fieltro engrasado. Observese "la suciedad", tan solo la zona de las chimeneas, nada mas.
Te aseguro que los tacos se deforman por la presión de los gases y contra la base del proyectil. Y lógicamente cuando atacamos el conjunto con la palanca de carga también se deforman. Los tacos recuperados del suelo son la prueba que podrás obtener mejor. No te compliques, usa un sacabocados de 12 mm, y practica con ellos. En cualquier momento podrás encargar un sacabocados del .45 a EEUU.
No, el pie de rey, mira bien y amplía la imagen, marca 6,346 mm, o algo así.
No. El alveolo del tambor es troncocónico, es decir, que en la boca tiene mayor diámetro que en la base, que es de menor diámetro, por lo que, cuando se ataca el conjunto y baja, el proyectil se recalibra. Esto lo habrás podido observar, cuando corta y sobra un arito de plomo, y los aritos que sobran cada uno pesa lo que quiere.
Lo que yo hago, es que no sobre nada, que el peso del proyectil sea el mismo que salió de la turquesa (los selecciono por peso), y, que quede a la misma altura en todos los alveolos del tambor, y que la fuerza de ataque sea siempre la misma. Y eso se consigue con aprovechar el máximo recorrido de la palanca de carga, porque independientemente de la fuerza que ejerza, no va a bajar más de su tope y recorrido. Por eso:
1.- Medir cual es el volumen del alveolo con la palanca de carga llegando a su tope de recorrido.
2.- Calcular cual es la cantidad, de pólvora medida por peso, mas los dos tacos, mas un proyectil de peso constante, que cabe en ese espacio.
3.- Contrastar, mediante el uso de un cronógrafo, las velocidades y la mínima variación de la misma, esa es la prueba empírica que verifica lo que hago.
4.- Dejar disparar a otro compañero, de reputada trayectoria deportiva, y eliminar de esa forma el error humano. Medir su agrupación y extraer conclusiones con mis agrupaciones.
Si yo tuviera tu revolver, Uberti, o un Hege, probablemente no hubiera tenido que afrontar tantas historias. El mío es una auténtica chapuza de Pietta, con el cañón descentrado abajo y lateral del eje de miras, que tiraba a 36 centímetros a la izquierda, que nunca debió de ser puesto en venta. Y que cuando los compañeros lo ven, lo único que valoran es que es de acero inoxidable, y las bondades de este tipo de acero. Cada arma es un mundo, si, pero hay veces que un arma fabricada con esmero te hace la vida más fácil. Probablemente estaría tirando con sémola en contenedores de papel, para limitar la suciedad, con un proyectil esférico del .451, y cerca del cono de forzamiento, si, puede ser. Pero como me tocó resucitar a un Lázaro e ir superando su estado cadavérico de puntos, no quedó más remedio que medir más que un sastre, colocar un punto de mira de cola de milano, corregir el error de canteo del mismo a base de punto de soldadura, lima y plomadas. Obtener un molde de todos los alveolos, medirlos. Recuperar los proyectiles disparados y medirlos, y, oh sorpresa, hay una zona constante de bajada, y que me permite utilizar el proyectil .445. Y funciona. Mismo peso del proyectil, sin iva de aritos. Velocidades medias constantes y bajas.
El resto, entrenar en casa con co2 de forma intensiva. Cuidar la postura. La calma. Buscar esas sensaciones que hacen esta afición tan adictiva, y no hay mas. Trabajo, trabajo y trabajo.
Los manuales italianos y sus recomendaciones, me temo que están mas pensados para el público de EEUU, que para un tirador de precisión europeo. Porque si fuese así te recomendarían que se comenzase desde los 8 grains, con taco comercial, y, proyectil esférico de .451. Y de ahí, para arriba.
Si utilizas el arma sin taco de ningún tipo, fieltro o sémola, tienes que utilizar un proyectil que te deje un aro generoso, tipo alianza de bodas, para asegurarte que no se produzca una cadena de fuego, y se dispare mas de un proyectil al disparar. Aunque estas cadenas de disparo se producen normalmente por la ausencia de algún pistón en su chimenea, o que no estén bien asentados. No te aconsejo que lo hagas, porque entre otras cosas, descubrirás que perderás la precisión, y, te darás cuenta que sólo la recuperarás cuando uses proyectiles troncocónicos debidamente engrasados.
El sellado de las recámaras es obligado en competición. No te dicen que cantidad debes de usar, no hay mínimo ni máximo, sólo que es obligado. Si utilizas los dos tacos, el excedente que queda tras atacar el conjunto, lo empujas con el dedo al interior, y tema resuelto.
Es imposible que una chispa atraviese el conjunto de proyectil, sémola, o los dos tacos, y llegue a la pólvora. Revisa los pistones, pellízcalos, que queden bien asentados y en su sitio.
José Ramón Galán, es una autoridad en la materia, un gran divulgador, y un campeón a nivel nacional e internacional. Yo no soy nada de eso. Sólo expongo mi limitada experiencia, y, que a mí me va bien así. La web de José Ramón Galán, es de obligada lectura. Así como la lectura de los hilos de grandísimos tiradores de este foro de avancarga, como el de JEstebanV, por citar uno. La formación es igual de necesaria que el entrenamiento. Es mas, es vital. Nadie nace enseñado. Hay que leer un mapa para saber a dónde llegar, y la experiencia te indicará después que el camino recto, nunca es el más rápido. Esta afición es como realizar una marcha por montaña, tortuosa, difícil, exigente, pero apasionante.
Un cordial saludo.