Mensaje por JC1 » 12 Nov 2020 16:35
Es posible que el acero que tienes no sea 1095 " puro ", que dicho sea de paso, en ocasiones , resulta algo caprichosito para templar en una fragua casera.
Puede ser una simple confusión en el envío o mil cosas. Si dispones de algún recorte sobrante prueba a templar con otro líquido:
Agua, en sus distintas durezas, templa siempre más duro que el aceite.
Agua salada, vinagre u orines templan aún más duro.
Si no conservas ningún recorte, puedes cortar un pequeño testigo de alguna parte no fundamental de tu diseño. Siempre es mejor reducir el mismo un 5-7 % que perder o no poder utilizar la hoja completa. Así sabrás qué acero tienes en concreto. Resto serán palos de ciego.
Y yo ni esmerilaría ni buscaría " dentro " ninguna dureza, so pena de quedar sin casi nada.
Si te decides a probar con la hoja, sin más, normaliza primero y luego trata de lograr un temple diferencial. Si no te atreves con agua u orines, puedes usar agua-aceite. En el mismo tanque o bandeja de temple pones agua y aceite. Éste flotará y el agua precipitará al fondo por densidad. Al sumergir la pieza, primero pasará por el aceite y de forma inmediata después por el agua. No demores mucho la inmersión o volverás a templar demasiado suave. Templa sobre los 800 ºC, un pelín pasados.
Esa " blandura " del acero has de conseguir que trabaje a tu favor. Recuerda que los cabos( punta y cresta del filo o filos ) siempre templan antes y de forma mucho más intensa que el alma de la hoja.
Ánimo y suerte.
Es posible que el acero que tienes no sea 1095 " puro ", que dicho sea de paso, en ocasiones , resulta algo caprichosito para templar en una fragua casera.
Puede ser una simple confusión en el envío o mil cosas. Si dispones de algún recorte sobrante prueba a templar con otro líquido:
Agua, en sus distintas durezas, templa siempre más duro que el aceite.
Agua salada, vinagre u orines templan aún más duro.
Si no conservas ningún recorte, puedes cortar un pequeño testigo de alguna parte no fundamental de tu diseño. Siempre es mejor reducir el mismo un 5-7 % que perder o no poder utilizar la hoja completa. Así sabrás qué acero tienes en concreto. Resto serán palos de ciego.
Y yo ni esmerilaría ni buscaría " dentro " ninguna dureza, so pena de quedar sin casi nada.
Si te decides a probar con la hoja, sin más, normaliza primero y luego trata de lograr un temple diferencial. Si no te atreves con agua u orines, puedes usar agua-aceite. En el mismo tanque o bandeja de temple pones agua y aceite. Éste flotará y el agua precipitará al fondo por densidad. Al sumergir la pieza, primero pasará por el aceite y de forma inmediata después por el agua. No demores mucho la inmersión o volverás a templar demasiado suave. Templa sobre los 800 ºC, un pelín pasados.
Esa " blandura " del acero has de conseguir que trabaje a tu favor. Recuerda que los cabos( punta y cresta del filo o filos ) siempre templan antes y de forma mucho más intensa que el alma de la hoja.
Ánimo y suerte.