Mensaje por JotaErre » 23 May 2013 23:27
Aún conservo una casette que nos ponía mi madre de pequeños de romances de Joaquín Díaz entre los que estaba éste... si me dieran 10 euros por cada vez que lo he escuchado, no tendría que volver a trabajar en mi vida.
¡Menudo era el arriero!
Los ladrones pretenden emborracharle y robarle, pero el arriero se da cuenta:
"Yo no bebo de este vino
Que me sirve de veneno
Que lo beba el Rey de España
Que yo, por mí, no lo bebo.
Al oir estas palabras
Los puñales relucieron
El arriero sacó el suyo,
Que era de brillante acero.
Al primer golpe que dio,
Los siete retrocedieron.
Al segundo que tiró
Cinco cayeron al suelo."
Aún conservo una casette que nos ponía mi madre de pequeños de romances de Joaquín Díaz entre los que estaba éste... si me dieran 10 euros por cada vez que lo he escuchado, no tendría que volver a trabajar en mi vida.
¡Menudo era el arriero!
Los ladrones pretenden emborracharle y robarle, pero el arriero se da cuenta:
"Yo no bebo de este vino
Que me sirve de veneno
Que lo beba el Rey de España
Que yo, por mí, no lo bebo.
Al oir estas palabras
Los puñales relucieron
El arriero sacó el suyo,
Que era de brillante acero.
Al primer golpe que dio,
Los siete retrocedieron.
Al segundo que tiró
Cinco cayeron al suelo."