Mensaje por Robertocazaruta » 02 Sep 2011 07:33
Independientemente de que se tengan que realizar tiros por encima de 350m cuando lo exija el rececho, para mi es mucho más emocionante acercarme a la pieza todo lo que pueda, ya que ahí entran en juego dos competidores, por un lado el cazador que con su experiencia y buen hacer se acercará a la pieza todo lo que pueda sin que esta se percate de su presencia, y por otro lado está la pieza a abatir que con su experiencia y sus dotes naturales descubrirá al cazador antes de que este pueda realizar el disparo. Ahora bien, no descarto disparar a 400 metros si no me queda otro remedio, ahí hay otra emoción distinta a la del acercamiento a la pieza, que es la emoción de calcular la trayectoria según la distancia, el viento, el ángulo, etc. aunque en esta modalidad la pieza no puede usar ni su experiencia ni sus dotes naturales ya que le será casi imposible detectar al cazador (a poco que este lo haga bien), ahí solo compite el cazador, siendo la pieza casi un mero blanco. Aunque en realidad para eso no hace falta ir de caza, se podría hacer igual en tiro al blanco-eso si dispusiésemos de canchas de tiro para esas distancias, claro- con la ventaja de que no jugaríamos a dejar un animal herido en el monte, ya que estos tiros exigen un equipo adecuado y mucho entrenamiento y es relativamente más fácil errar el tiro. Personalmente en España no hay nada más emocionante que disparar a un jabalí que sientes venir desde lejos y lo dejas cumplir hasta que lo tienes a 3 o 4 m, y si este te detecta en el último momento mejor aún, pero en la caza como en con el vino el que más nos gusta no es el mismo para todos.
En cuanto a lo que opinen los demás, no te preocupes, también algunos creen que yo estoy chalado, preocupado por distintas armas, visores, trayectorias, puntas…con lo fácil que es ir a la armería y decir ¡quiero un rifle, un visor y una caja de balas!...que ya el “experto” vendedor nos dará lo que le convenga según el momento y venga, ya estamos listos para ir a cazar…
Independientemente de que se tengan que realizar tiros por encima de 350m cuando lo exija el rececho, para mi es mucho más emocionante acercarme a la pieza todo lo que pueda, ya que ahí entran en juego dos competidores, por un lado el cazador que con su experiencia y buen hacer se acercará a la pieza todo lo que pueda sin que esta se percate de su presencia, y por otro lado está la pieza a abatir que con su experiencia y sus dotes naturales descubrirá al cazador antes de que este pueda realizar el disparo. Ahora bien, no descarto disparar a 400 metros si no me queda otro remedio, ahí hay otra emoción distinta a la del acercamiento a la pieza, que es la emoción de calcular la trayectoria según la distancia, el viento, el ángulo, etc. aunque en esta modalidad la pieza no puede usar ni su experiencia ni sus dotes naturales ya que le será casi imposible detectar al cazador (a poco que este lo haga bien), ahí solo compite el cazador, siendo la pieza casi un mero blanco. Aunque en realidad para eso no hace falta ir de caza, se podría hacer igual en tiro al blanco-eso si dispusiésemos de canchas de tiro para esas distancias, claro- con la ventaja de que no jugaríamos a dejar un animal herido en el monte, ya que estos tiros exigen un equipo adecuado y mucho entrenamiento y es relativamente más fácil errar el tiro. Personalmente en España no hay nada más emocionante que disparar a un jabalí que sientes venir desde lejos y lo dejas cumplir hasta que lo tienes a 3 o 4 m, y si este te detecta en el último momento mejor aún, pero en la caza como en con el vino el que más nos gusta no es el mismo para todos.
En cuanto a lo que opinen los demás, no te preocupes, también algunos creen que yo estoy chalado, preocupado por distintas armas, visores, trayectorias, puntas…con lo fácil que es ir a la armería y decir ¡quiero un rifle, un visor y una caja de balas!...que ya el “experto” vendedor nos dará lo que le convenga según el momento y venga, ya estamos listos para ir a cazar…