Mensaje por jabaliviejo » 25 Feb 2009 11:02
Cuestión de costumbres, paisaje y modalidades de caza, economía, y fauna.
En cuanto a la costumbre: por cuestiones legislativas, al otro lado del charco están acostumbrados a disparar calibres pequeños y arreglárselas con ellos para abatir piezas incluso grandes.
En cuanto a paisaje y modalidades: hay en España sitios con abundante maleza y bosque cerrado en los que se practican modalidades que implican tener que disparar a animales a carrera tendida entre vegetación... Ahí te hace falta por lo menos un calibre .30 que garantice que la pieza no va a huir con un tiro medianamente mal colocado.
A más abundamiento los cazadores quieren ahora garantizarse la propiedad de la presa y no discutirla con cazadores de la misma armada o línea. De ahí que se estén empleando para el jabalí calibres tan demoledores como el 9,3x62 y hasta el 375 HH (te sorprenderá el uso de estos cartuchos más propios de caza africana).
En cuanto a fauna: como seguramente sabes, los tres calibres .30 habituales (308, 30.06 y 300 WM ó WSM) tienen una característica común además del calibre de su bala: la increíble cantidad de munición que se encuentra en variados pesos y diseños. Desde 100 grains (en recarga) hasta 220 grains.
Esto facilita disponer de un cartucho con calibre suficiente para abatir toda la caza que hay en España a la vez de poder emplear distintos pesos y diseños de bala para distintas especies... Desde el pequeño corzo hasta el venado y el resistente jabalí.
En cuanto a economía: las características del calibre que antes he mencionado lo hacen universal. Basta un rifle y un visor de amplio rango de aumentos para que con solo cambiar la munición y los ajustes del visor se pueda cazar cualquier pieza en cualquier modalidad: rececho en alta montaña con y de corzos con 125ó 150 grains y batidas, monterías y esperas con 180 a 220 grains.
Eso no es impedimento para que cazadores especializados empleen calibres 6,5 en la caza del corzo, por ejemplo y los hay (muchos) que montean con calibres menores de .30 (270, 280 y 7 mm RM)
Cuestión de costumbres, paisaje y modalidades de caza, economía, y fauna.
En cuanto a la costumbre: por cuestiones legislativas, al otro lado del charco están acostumbrados a disparar calibres pequeños y arreglárselas con ellos para abatir piezas incluso grandes.
En cuanto a paisaje y modalidades: hay en España sitios con abundante maleza y bosque cerrado en los que se practican modalidades que implican tener que disparar a animales a carrera tendida entre vegetación... Ahí te hace falta por lo menos un calibre .30 que garantice que la pieza no va a huir con un tiro medianamente mal colocado.
A más abundamiento los cazadores quieren ahora garantizarse la propiedad de la presa y no discutirla con cazadores de la misma armada o línea. De ahí que se estén empleando para el jabalí calibres tan demoledores como el 9,3x62 y hasta el 375 HH (te sorprenderá el uso de estos cartuchos más propios de caza africana).
En cuanto a fauna: como seguramente sabes, los tres calibres .30 habituales (308, 30.06 y 300 WM ó WSM) tienen una característica común además del calibre de su bala: la increíble cantidad de munición que se encuentra en variados pesos y diseños. Desde 100 grains (en recarga) hasta 220 grains.
Esto facilita disponer de un cartucho con calibre suficiente para abatir toda la caza que hay en España a la vez de poder emplear distintos pesos y diseños de bala para distintas especies... Desde el pequeño corzo hasta el venado y el resistente jabalí.
En cuanto a economía: las características del calibre que antes he mencionado lo hacen universal. Basta un rifle y un visor de amplio rango de aumentos para que con solo cambiar la munición y los ajustes del visor se pueda cazar cualquier pieza en cualquier modalidad: rececho en alta montaña con y de corzos con 125ó 150 grains y batidas, monterías y esperas con 180 a 220 grains.
Eso no es impedimento para que cazadores especializados empleen calibres 6,5 en la caza del corzo, por ejemplo y los hay (muchos) que montean con calibres menores de .30 (270, 280 y 7 mm RM)