Y aquí los resultados:
Como veis, los oídos y el interior de las vainas quedan perfectos.
Creo que la clave está en rellenar con poca agua (la justa para cubrir las vainas tumbadas) y el ácido cítrico recomendado por el amigo
YUNK. El desengrasante ha sido cosa mía porque las vainas venían del campo (probare con y sin).
El tema de las agujas que se quedaban dentro de las vainas lo he solucionado de la siguiente manera:
Cuando voy a sacar las vainas hay que dejar suficiente agua en el tumbler para que las vainas estén sumergidas (si está muy sucia y no ves nada cámbiala varias veces), las vas cogiendo una a una y les das una par de golpecitos por la parte del cuello contra la masa de pines que están aún magnetizados por estar en el tumbler. Así los pines que puedan quedar dentro salen quedándose pegados a la masa de pines. Cuando las voy sacando las voy echando en un tarro de salchichas (largas) hasta arriba de agua al que he añadido una cucharadita de poste de bicarbonato. Cuando están todas cierro el tarro y las agito durante un minuto.
Después las lavo con agua fría y las dejo un rato sumergidas en agua.
El resultado por lo que he visto es vainas muy limpias por dentro y por fuera, amén del alojamiento del pistón y el oído de la vaina. No me quedan especialmente lustrosas y brillantes (quizá por la concentración o el tiempo de permanencia en la solución de ácido cítrico). Para eso probare con una concentración mayor o con otro aditivo que es un poco más trabajoso. (Pondré resultados por aquí).
El proceso también funciona bien con vainas del .308 de veinticinco en veinticinco.
Muchas gracias a todos los que me habéis ayudado y espero vuestros comentarios y consejos.
Un saludo a todos,