Mensaje por rebes » 25 Nov 2006 00:46
ESPERO QUE TE SIRVA DE AYUDA:
Siempre hay que prestar una atención especial a los cañones para asegurarnos que estén libres de golpes o curvaturas producidas por una caída e incluso puede ser peor, una grieta hernia o fisura, lo que debilita peligrosamente la resistencia del cañón al momento del disparo por lo que si observamos una curvatura o una abolladura hay que dejar de tirar con esa escopeta y llevarla con un buen armero para que valore el daño.
Es frecuente que esos pequeños golpes van pasando y van quedando en el arma, de ahí la necesidad de repasar a conciencia los cañones en la tranquilidad del hogar para analizar si están bien. Los cañones bien desemplomados y limpios deben brillar cuando los miramos por dentro sin verse rayas o arañazos. Si aún después de limpiarlos a conciencia se sigue viendo lo que parece un arañazo, debemos llevar la escopeta a un armero para que la revise y valore lo que puede ser.
Método sencillo para comprobar el estado de los cañones: por fuera, una vez limpios los cañones, se deben observar desde la zona de la recámara en dirección a la boca de los mismos para ver curvaturas, y si a simple vista no se aprecian irregularidades, debemos pasar con suavidad el dedo índice a lo largo de los mismos por varias zonas, atentos a cualquier diferencia cóncava o convexa en la línea exterior.
Cuando montamos la escopeta después de limpiarla hay que ver si tiene holguras en el sistema de enganche, en caso de ser superpuesta o yuxtapuesta, así como en la inserción de la cola de la recámara en escopetas semiautomáticas, signo de que necesita algún tipo de ajuste por parte de un armero para su seguridad.
Estas holguras se dan en escopetas con muchos miles de disparos, como es el caso de esas bellas escopetas que vamos heredando de padres a hijos, o que compramos de medio uso sin saber el manejo que se le ha dado.
Hay que poner mucha atención en aquellas escopetas que se usan simultáneamente para caza y tiro pues sin darnos cuenta a veces tiramos al año más de lo que creemos y conviene revisarlas más a menudo que las que tiran menos.
También hay que estar atentos a los pasadores de las escopetas semiautomáticas, al carro y que el grupo del cerrojo y percusión funcionen bien y no tengan suciedad incrustada que faciliten el fallo en el mecanismo de enserrojamiento, percusión o extracción fallos que pueden provocar fácilmente algún encasquillamiento más que una derivación peligrosa.
ESPERO QUE TE SIRVA DE AYUDA:
Siempre hay que prestar una atención especial a los cañones para asegurarnos que estén libres de golpes o curvaturas producidas por una caída e incluso puede ser peor, una grieta hernia o fisura, lo que debilita peligrosamente la resistencia del cañón al momento del disparo por lo que si observamos una curvatura o una abolladura hay que dejar de tirar con esa escopeta y llevarla con un buen armero para que valore el daño.
Es frecuente que esos pequeños golpes van pasando y van quedando en el arma, de ahí la necesidad de repasar a conciencia los cañones en la tranquilidad del hogar para analizar si están bien. Los cañones bien desemplomados y limpios deben brillar cuando los miramos por dentro sin verse rayas o arañazos. Si aún después de limpiarlos a conciencia se sigue viendo lo que parece un arañazo, debemos llevar la escopeta a un armero para que la revise y valore lo que puede ser.
Método sencillo para comprobar el estado de los cañones: por fuera, una vez limpios los cañones, se deben observar desde la zona de la recámara en dirección a la boca de los mismos para ver curvaturas, y si a simple vista no se aprecian irregularidades, debemos pasar con suavidad el dedo índice a lo largo de los mismos por varias zonas, atentos a cualquier diferencia cóncava o convexa en la línea exterior.
Cuando montamos la escopeta después de limpiarla hay que ver si tiene holguras en el sistema de enganche, en caso de ser superpuesta o yuxtapuesta, así como en la inserción de la cola de la recámara en escopetas semiautomáticas, signo de que necesita algún tipo de ajuste por parte de un armero para su seguridad.
Estas holguras se dan en escopetas con muchos miles de disparos, como es el caso de esas bellas escopetas que vamos heredando de padres a hijos, o que compramos de medio uso sin saber el manejo que se le ha dado.
Hay que poner mucha atención en aquellas escopetas que se usan simultáneamente para caza y tiro pues sin darnos cuenta a veces tiramos al año más de lo que creemos y conviene revisarlas más a menudo que las que tiran menos.
También hay que estar atentos a los pasadores de las escopetas semiautomáticas, al carro y que el grupo del cerrojo y percusión funcionen bien y no tengan suciedad incrustada que faciliten el fallo en el mecanismo de enserrojamiento, percusión o extracción fallos que pueden provocar fácilmente algún encasquillamiento más que una derivación peligrosa.