Mensaje por angelavila » 29 Abr 2008 02:08
Siendo la ética un concepto cambiante en el que tendrá mucha influencia la religión del enfermo, existiendo personas que rechazan tratamientos por sus convicciones religiosas, cosas como las transfusiones de sangre, o los trasplantes que se ven como normales y no causan conflictos en la mayoría de la población Española, sí son rechazados por algunas minorías, luego no me parece descabellado que exista un comité que decida algunos aspectos de los tratamientos de los pacientes con el asesoramiento de personas capaces, religiosamente hablando, a efectos de ofrecer al enfermo unos u otros tratamientos o establecer un orden prioritario, siendo este último el que tome la decisión.
Ahora bien, asesoramiento religioso, de acuerdo, pero no solo a los católicos, también a los que profesen otras religiones, a fin de evitar que a un musulmán le suturen una herida, con un hilo fabricado con tripas de cerdo o que a un herido inconsciente que sea testigo de Jehová le apliquen una transfusión y cosas así o para asesorar a los médicos sobre lo que puede resultar inadecuado u ofensivo incluso, para según que creyentes y practicantes, cosas así, pero sí al final hay que decir mire Ud. para salvar su vida necesita una transfusión, pues hay que decirlo y el paciente, o sus familiares en caso de no poder él mismo, serán los que deberían tener la última palabra.
Sobre el dolor, en su más amplia concepción, fuera del propósito del diagnostico, no sirve para nada sufrir, luego me parece indicado, cualquier tratamiento que palie el dolor y cuando el fin está cercano y es inevitable, prolongar la agonía del enfermo, y mucho menos sí sufre, no tiene sentido.
En cuanto al tema Iglesia - Estado, he de decir que según mi percepción, el vinculo está más sano que nunca, sí a la Iglesia le sale un roto, o universidad con perdidas, pues allí están los piadosos políticos locales prestos a recalificar algunos terrenillos e incluso a buscarles comprador, para sanear las cuentas.
Pienso que la Iglesia Católica y sus fieles han asumido como normal, una situación de franco privilegio y que ahora interpretan como ataques la presión de la Sociedad Española para que deje de disfrutar esa posición dominante.
¿Sobre las palabras de Unamuno que decir? que los desmanes fueron tan grandes y tan aberrantes que tuvieron que inventar mentiras para justificarlos ante sus vecinos y familiares y que esas mentiras se han repetido tantas veces que parecen haberse convertido en verdad.
Creo haber expuesto mí opinión de la forma más clara y respetuosa que sé, sobre diversos temas que he encontrado expuestos, o al menos lo he intentado.
Sí no he conseguido mí propósito y a alguien ofendo, pues siento ofenderlo, pero eso es lo que pienso y es lo mejor que lo sé decir.
Un saludo.
Siendo la ética un concepto cambiante en el que tendrá mucha influencia la religión del enfermo, existiendo personas que rechazan tratamientos por sus convicciones religiosas, cosas como las transfusiones de sangre, o los trasplantes que se ven como normales y no causan conflictos en la mayoría de la población Española, sí son rechazados por algunas minorías, luego no me parece descabellado que exista un comité que decida algunos aspectos de los tratamientos de los pacientes con el asesoramiento de personas capaces, religiosamente hablando, a efectos de ofrecer al enfermo unos u otros tratamientos o establecer un orden prioritario, siendo este último el que tome la decisión.
Ahora bien, asesoramiento religioso, de acuerdo, pero no solo a los católicos, también a los que profesen otras religiones, a fin de evitar que a un musulmán le suturen una herida, con un hilo fabricado con tripas de cerdo o que a un herido inconsciente que sea testigo de Jehová le apliquen una transfusión y cosas así o para asesorar a los médicos sobre lo que puede resultar inadecuado u ofensivo incluso, para según que creyentes y practicantes, cosas así, pero sí al final hay que decir mire Ud. para salvar su vida necesita una transfusión, pues hay que decirlo y el paciente, o sus familiares en caso de no poder él mismo, serán los que deberían tener la última palabra.
Sobre el dolor, en su más amplia concepción, fuera del propósito del diagnostico, no sirve para nada sufrir, luego me parece indicado, cualquier tratamiento que palie el dolor y cuando el fin está cercano y es inevitable, prolongar la agonía del enfermo, y mucho menos sí sufre, no tiene sentido.
En cuanto al tema Iglesia - Estado, he de decir que según mi percepción, el vinculo está más sano que nunca, sí a la Iglesia le sale un roto, o universidad con perdidas, pues allí están los piadosos políticos locales prestos a recalificar algunos terrenillos e incluso a buscarles comprador, para sanear las cuentas.
Pienso que la Iglesia Católica y sus fieles han asumido como normal, una situación de franco privilegio y que ahora interpretan como ataques la presión de la Sociedad Española para que deje de disfrutar esa posición dominante.
¿Sobre las palabras de Unamuno que decir? que los desmanes fueron tan grandes y tan aberrantes que tuvieron que inventar mentiras para justificarlos ante sus vecinos y familiares y que esas mentiras se han repetido tantas veces que parecen haberse convertido en verdad.
Creo haber expuesto mí opinión de la forma más clara y respetuosa que sé, sobre diversos temas que he encontrado expuestos, o al menos lo he intentado.
Sí no he conseguido mí propósito y a alguien ofendo, pues siento ofenderlo, pero eso es lo que pienso y es lo mejor que lo sé decir.
Un saludo.