Mensaje por iurde » 22 Dic 2011 18:27
Yo estoy con Kompras.
No tengo chonuco de hucha, pero su planteamiento lo comparto al 100%.
Y por ese principio, no compro jamás lotería.
Tengo un cuñado que se gasta fortunas. Casi siempre le toca algo, y salta de alegría, pero se niega a echar cuentas y ver si le compensa.
Toda la familia sabemos que no.
Los juegos de azar son un señuelo para que la gente piense que "le puede tocar" y mantener esa ilusión, en vez de trabajar y ahorrar.
Sonaré puritano (que también desaprueban los juegos de azar), pero los sorteos me repatean.
Y más cuando un país entero se paraliza y se pone histérico durante un día a cuenta de la puñetera Lotería Nacional.
Los informativos de hoy han dedicado más tiempo a la Lotería que al nuevo Gobierno.
Esta mañana era imposible oir la radio sin que sonara el soniquete de los niños de San Ildefonso.
Somos el país que más gasta en sorteos de toda Europa, y creo que del mundo (tras China).
A este paso, vamos a ponernos en la cabeza de no sé qué, pero desde luego, de la modernidad, no.
Soy un cascarrabias, ya lo sé.
.
Yo estoy con Kompras.
No tengo chonuco de hucha, pero su planteamiento lo comparto al 100%.
Y por ese principio, no compro jamás lotería.
Tengo un cuñado que se gasta fortunas. Casi siempre le toca algo, y salta de alegría, pero se niega a echar cuentas y ver si le compensa.
Toda la familia sabemos que no.
Los juegos de azar son un señuelo para que la gente piense que "le puede tocar" y mantener esa ilusión, en vez de trabajar y ahorrar.
Sonaré puritano (que también desaprueban los juegos de azar), pero los sorteos me repatean.
Y más cuando un país entero se paraliza y se pone histérico durante un día a cuenta de la puñetera Lotería Nacional.
Los informativos de hoy han dedicado más tiempo a la Lotería que al nuevo Gobierno.
Esta mañana era imposible oir la radio sin que sonara el soniquete de los niños de San Ildefonso.
Somos el país que más gasta en sorteos de toda Europa, y creo que del mundo (tras China).
A este paso, vamos a ponernos en la cabeza de no sé qué, pero desde luego, de la modernidad, no.
Soy un cascarrabias, ya lo sé.
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