Mensaje por psanta » 22 Dic 2010 19:39
Cuando se habla de un colesterol malo y uno bueno, en realidad no se está aludiendo a colesteroles distintos, sino a una misma molécula que es esencial para la vida. La diferencia está en el tipo de lipoproteínas que los transporta a través de la circulación. El que es transportado por las partículas de lipoproteínas de baja densidad (LDL) es dañino para el organismo, y se suele denominar colesterol malo. Por el contrario, el colesterol transportado por las partículas de lipoproteínas de alta densidad (HDL) disminuye el riesgo de enfermedades, y se le llama colesterol bueno.
Este último se produce en el hígado, circula en el plasma y es el encargado de captar el colesterol malo desde las células de los tejidos periféricos, fundamentalmente el de las arterias, y transportarlo hasta el hígado, donde es metabolizado y eliminado como sales biliares y colesterol libre.
Además de reducir el LDL, el colesterol bueno es en sí mismo un elemento importante al momento de considerar los riesgos de sufrir un accidente cardiovascular, ya que una persona con un nivel bajo, es decir, menos de 40 mgr%, tiene más probabilidades de ser víctima de este tipo de enfermedades.
El doctor Alejandro Abufhele, jefe del Departamento de Cardiología de Clínica Alemana, explica que el colesterol bueno está marcado genéticamente: “Hay personas con un HDL alto y otras que lo tienen bajo, porque heredaron esta predisposición de sus padres”. Sin embargo, para estas últimas, la batalla no está perdida, porque esta tendencia se puede modificar con ciertas medidas que permiten aumentar los niveles de HDL.
El colesterol "bueno" es el HDL, sigla en inglés de "lipoproteína de alta densidad". La presencia en la sangre de esta proteína ayuda a evitar que los vasos sanguíneos se taponen e impidan la circulación.
Redios,como ha cambiado el cuento en cinco años.

Cuando se habla de un colesterol malo y uno bueno, en realidad no se está aludiendo a colesteroles distintos, sino a una misma molécula que es esencial para la vida. La diferencia está en el tipo de lipoproteínas que los transporta a través de la circulación. El que es transportado por las partículas de lipoproteínas de baja densidad (LDL) es dañino para el organismo, y se suele denominar colesterol malo. Por el contrario, el colesterol transportado por las partículas de lipoproteínas de alta densidad (HDL) disminuye el riesgo de enfermedades, y se le llama colesterol bueno.
Este último se produce en el hígado, circula en el plasma y es el encargado de captar el colesterol malo desde las células de los tejidos periféricos, fundamentalmente el de las arterias, y transportarlo hasta el hígado, donde es metabolizado y eliminado como sales biliares y colesterol libre.
Además de reducir el LDL, el colesterol bueno es en sí mismo un elemento importante al momento de considerar los riesgos de sufrir un accidente cardiovascular, ya que una persona con un nivel bajo, es decir, menos de 40 mgr%, tiene más probabilidades de ser víctima de este tipo de enfermedades.
El doctor Alejandro Abufhele, jefe del Departamento de Cardiología de Clínica Alemana, explica que el colesterol bueno está marcado genéticamente: “Hay personas con un HDL alto y otras que lo tienen bajo, porque heredaron esta predisposición de sus padres”. Sin embargo, para estas últimas, la batalla no está perdida, porque esta tendencia se puede modificar con ciertas medidas que permiten aumentar los niveles de HDL.
El colesterol "bueno" es el HDL, sigla en inglés de "lipoproteína de alta densidad". La presencia en la sangre de esta proteína ayuda a evitar que los vasos sanguíneos se taponen e impidan la circulación.
Redios,como ha cambiado el cuento en cinco años. :apla: