Mensaje por flipk12 » 19 May 2008 09:14
Un arma nunca está descargada.
Nunca se apunta con un arma a nadie, ni se permita a nadie permanecer en el área de peligro del arma, aunque se crea descargada.
Un arma no es un juguete.
En mi casa siempre hubo armas, de defensa, de tiro, de caza. Pero recibí desde bien pequeño la educación necesaria. Las armas de defensa siempre han estado cargadas y nunca ha habido ningún problema. Un arma de defensa es para lo que es y tiene que estar cargada.
Poner las armas fuera del alcance de los niños es una medida conveniente pero no siempre es posible al 100%. Todo el mundo considera que tiene sus armas en lugar seguro, pero a la hora de la verdad los niños no son tontos, investigan, prueban, averiguan combinaciones de cajas, las abren, en fin.
Conozco casos de gente que consideraba que tenía sus armas a buen recaudo y descubríó que sus hijos tenían acceso a ellas.
Yo de pequeño ayudaba a recargar, limpiaba armas al venir del tiro, aprendí a disparar, etc.
Prefiero la educación a la prohibición, sinceramente. La gente que como yo, de pequeños, éramos asiduos acompañantes de nuestros padres que competían y que recibimos la instrucción y el entrenamiento necesarios nunca hemos tenido problemas.
Un arma nunca está descargada.
Nunca se apunta con un arma a nadie, ni se permita a nadie permanecer en el área de peligro del arma, aunque se crea descargada.
Un arma no es un juguete.
En mi casa siempre hubo armas, de defensa, de tiro, de caza. Pero recibí desde bien pequeño la educación necesaria. Las armas de defensa siempre han estado cargadas y nunca ha habido ningún problema. Un arma de defensa es para lo que es y tiene que estar cargada.
Poner las armas fuera del alcance de los niños es una medida conveniente pero no siempre es posible al 100%. Todo el mundo considera que tiene sus armas en lugar seguro, pero a la hora de la verdad los niños no son tontos, investigan, prueban, averiguan combinaciones de cajas, las abren, en fin.
Conozco casos de gente que consideraba que tenía sus armas a buen recaudo y descubríó que sus hijos tenían acceso a ellas.
Yo de pequeño ayudaba a recargar, limpiaba armas al venir del tiro, aprendí a disparar, etc.
Prefiero la educación a la prohibición, sinceramente. La gente que como yo, de pequeños, éramos asiduos acompañantes de nuestros padres que competían y que recibimos la instrucción y el entrenamiento necesarios nunca hemos tenido problemas.