– El 300 WM es un cartucho para rececho cuyo calibre y potencia permite usarlo en tiros cortos y medios con efectividad pero también con efectos adversos.
– Las balas están diseñadas para expandirse correctamente con una determinada energía dada por la velocidad con que golpean. Las balas blandas tienen una muy buena (completa) expansión en torno a los 700 metros por segundo o menos.
– El 300 WM disparado en un cañón largo es excesivamente veloz lo que al impactar puede producir una sobreexpansión con balas blandas, por lo que podría ser mejor usar balas de camisa y núcleo soldados (bonded) de expansión controlada.
– En un cañón de 51 cm. el 300 WM da una velocidad cercana a la de un 30.06... Si tenemos en cuenta que estos dos cartuchos emplean las mismas balas pero que el primero tiene mucho más retroceso y su munición es más cara, su uso en batidas tiene poco sentido.
– Es cierto que las balas más pesadas suelen ser más duras, pero no porque tengan más masa sino porque los fabricantes las hacen con camisas más gruesas porque se supone que las balas más pesadas se emplean en animales más corpulentos. NO OBSTANTE el mercado está cuajado de balas blandas de 180 grains perfectamente adaptadas a las piezas de caza medianas y pequeñas de la fauna europea (incluidos jabalíes).
– También es verdad que las balas ligeras pueden tener mejor penetración; pero no hay que engañarse, un zambombazo con 180 ó 200 grains es mucho más efectivo que uno de 150 grains; de lo contrario, nadie emplearía balas pesadas.
– Por otra parte, está la estabilización de las balas. Esto en corta distancia no da mayores problemas, pero los puede dar si los tiros se alargan. Así que usar alegremente pesos distintos puede pagarse en precisión según el diseño de la bala, su longitud (peso) y el paso de estría del cañón.
– Lo de mezclar balas de distintas marcas y pesos en el mismo cargador es de juzgado de guardia, pues cada bala requiere su ajuste y no vale pensar sólo en su caída: pongo primero la de 180 para el tiro corto, después una de 165 y la tercera una de 150 por si ya está muy lejos... ¡Joéeeeee!
– Es verdad que la escopeta es la gran olvidada en los tiros cortos y un buen chupinazo con una sencilla bala Brenneke de plomo enterizo a corta distancia es demoledor... Pero es que a veces esa distancia se alarga y nos encontramos que la bala convencional cae mucho y penetra poco; además de que la escopeta convencional, sin miras adecuadas, no permite una mínima precisión a tan sólo 50 metros. Por el contrario un rifle con una calibre y una bala bien escogidas sirven para cerca y lejos.
Y esto es lo que yo pienso. Por enésima vez.
– El 300 WM es un cartucho para rececho cuyo calibre y potencia permite usarlo en tiros cortos y medios con efectividad pero también con efectos adversos.
– Las balas están diseñadas para expandirse correctamente con una determinada energía dada por la velocidad con que golpean. Las balas blandas tienen una muy buena (completa) expansión en torno a los 700 metros por segundo o menos.
– El 300 WM disparado en un cañón largo es excesivamente veloz lo que al impactar puede producir una sobreexpansión con balas blandas, por lo que podría ser mejor usar balas de camisa y núcleo soldados (bonded) de expansión controlada.
– En un cañón de 51 cm. el 300 WM da una velocidad cercana a la de un 30.06... Si tenemos en cuenta que estos dos cartuchos emplean las mismas balas pero que el primero tiene mucho más retroceso y su munición es más cara, su uso en batidas tiene poco sentido.
– Es cierto que las balas más pesadas suelen ser más duras, pero no porque tengan más masa sino porque los fabricantes las hacen con camisas más gruesas porque se supone que las balas más pesadas se emplean en animales más corpulentos. NO OBSTANTE el mercado está cuajado de balas blandas de 180 grains perfectamente adaptadas a las piezas de caza medianas y pequeñas de la fauna europea (incluidos jabalíes).
– También es verdad que las balas ligeras pueden tener mejor penetración; pero no hay que engañarse, un zambombazo con 180 ó 200 grains es mucho más efectivo que uno de 150 grains; de lo contrario, nadie emplearía balas pesadas.
– Por otra parte, está la estabilización de las balas. Esto en corta distancia no da mayores problemas, pero los puede dar si los tiros se alargan. Así que usar alegremente pesos distintos puede pagarse en precisión según el diseño de la bala, su longitud (peso) y el paso de estría del cañón.
– Lo de mezclar balas de distintas marcas y pesos en el mismo cargador es de juzgado de guardia, pues cada bala requiere su ajuste y no vale pensar sólo en su caída: pongo primero la de 180 para el tiro corto, después una de 165 y la tercera una de 150 por si ya está muy lejos... ¡Joéeeeee! :?
– Es verdad que la escopeta es la gran olvidada en los tiros cortos y un buen chupinazo con una sencilla bala Brenneke de plomo enterizo a corta distancia es demoledor... Pero es que a veces esa distancia se alarga y nos encontramos que la bala convencional cae mucho y penetra poco; además de que la escopeta convencional, sin miras adecuadas, no permite una mínima precisión a tan sólo 50 metros. Por el contrario un rifle con una calibre y una bala bien escogidas sirven para cerca y lejos.
Y esto es lo que yo pienso. Por enésima vez.