Ya te conté aquello que ponía en el castillo de un pueblo cercano al mío:
"Se prohibe hacer sus necesidades a cualquier persona u pastor".
Y no me digas nada qyue los periodistas hacemos cada una del copetín:
No sé si fue en el Diario de Navarra o en El Pensamiento Navarro... Pie de foto bajo una instantánea de los morlacos que iban a salir en el encierro del día siguiente: "Los concejales del Ayuntamiento de Pamplona visitaron..."
Y aquella vez que el arzobispo de Pamplona y Tudela visitó la localidad navarra de Pitillas: "El arzobispo salió muy satisfecho de su visita a Putillas"
O esta otra en la que unos marineros resultaron ser polígamos e insaciables folladores: "en el naufragio fallecieron seis marinos y desaparecieron otros cuatro dejando desconsoladas a cientos de viudas e hijos".
O aquella en la que se daba cuenta del accidente que sufrió no sé qué marqués cuando "jugando al polo, tuvo un encontronazo con otro caballo".
¡Mira que escribimos burradas!
Un día, escribiendo la crónica intrascendente de una fiesta del club taurino tenía que enrollar un poco y rellenar unas líneas y se me ocurrió dar el menú de la fiesta... Pero como no sabía cual era decidí seguir escribiendo y llamar después al presidente para que me lo dijera. Así que puse: "En la comida de hermandad degustaron
patatín patatán... Y seguí escribiendo.
Claro, tras el punto final se me olvidó aquello y envié mi crónica.
Lo recordé al día siguiente durante el desayuno

HORRRROR!
Corro a coger el periódico y ponía: "En la comida de hermandad degustaron patitas con patatas"... Uuuuuuffff.
Antes siempre había en los periódicos un corrector que te podía salvar la vida. Ahora no y así le pasó a un conocido que escribía en El Correo una crítica deportiva y cuando había escrito: "El entrenador fulanito de tal" se ausentó unos instantes. Un compañero le quiso gastar una pequeña broma y añadió: "El entrenador fulanito de tal
que es un cabrón y un hijo de puta"
Creo que fue algo así lo que puso... y aquello sí salió publicado
