Mensaje por NIGHTSTALKERS » 09 Ene 2009 21:30
Los éxitos navales y de proyección naval japoneses, pueden conducir a engaño.
Pearl Harbour fué un espejismo, golpearon fuerte sí, pero contaron con muchísima suerte (bueno, no tanta, no destruyerons los portaaviones estadounidenses, su principal objetivo), y el factor sorpresa les permitió lanzar una primera oleada muy destructiva, una segunda no tanto, y una tercera que fué descartada por Nagumo, sabeedor que su principal baza, la sorpresa, había desaparecido.
Intentar invadir Hawai simplemente no hubiera sido tan fácil.
La flota japonesa que se dirigió hacia allí, contó con mucha suerte para no ser detectada, pero una flota como mínimo el doble de grande, tal como hubiera sido necesaria para organizar una invasión, que se pudiera organizar y llegar hasta allí sin ser detectada, lo cual hubiera significado sin ninguna duda un Causus Bellis para los norteamericanos, no deja de ser una quimera.
Y además, desembarcar en Pearl Harbour tampoco querría significar un éxito total, pues a menudo se olvida que Pearl Harbour era una gran base naval estadounidense, con miles y miles de soldados, que sí, al principio fueron pillados por sorpresa, pero que ante una invasión, con algo de tiempo para organizarse, pues el que fueran a ser derrotados no está tan claro. El número de soldados, marinos, infantes de marina y personal de las fuerzas aéreas en las islas se calcula en torno a los 50.000 hombres...
En cuanto al nivel naval sus cruceros pesados consiguieron importantes éxitos, sí, pero de forma fortuita, de noche, y porque simplemente los mandos rivales estaban despistados, algo que a la US Navy le ocurrió bastantes veces durante toda la guerra.
De hecho, casi siempre, tras una victoria táctica naval japonesa, se escondía un error táctico norteamericano.
Los acorazados japoneses Yamato y su gemelo fueron indiscutiblemente los mejores acorazados de la II GM y por ende de toda la historia, lo que ocurre es que cuando llegaron ya no tenían utilidad.
La aviación naval japonesa era muy buena, pero sólo al principio de la guerra, en el 42 , y tras la Batalla de Midway, ya estaba prácticamente toda desfasada, y no evolucionó como debería haber hecho.
En cuanto a los submarinos, muy buenos, pero con poca cantidad y pocos medios, poco podían influir en el desarrollo de la contienda.
Y además, la táctica de centrarse en el ataque a las unidades de guerra de la US Navy se demostró a la larga improductiva y altamente costosa.
Destructores y demás, a nivel de otras armadas.
En lo que sí fueron indiscutiblemente muy superiores fué en sus torpedos navales Long Lance, con un sistema de propulsión por oxígeno,keroseno,etc, que los convirtió en los mejores de la contienda.
Un intercambio de tecnología a mediados de los años 35-36 entre Alemania y Japón hubiera permitido a los alemanes dotarse de unos torpedos para sus submarinos simplemente insuperables, así como de una experiencia para la construcción de portaaviones de la que no disponían (junto con la aviación embarcada).
Japón a cambio podía haberse aprovechado de la fabricación alemana de armas portátiles, carros de combate,etc.
Los alemanes, en el tema de desembarcos anfibios, simplemente no tenían ni idea, al contrario que los japoneses, que fueron los segundos mejores de la II GM, sólo por detrás del US Marine Corps. Y si los japoneses le hubieran enseñado estas cosas a los alemanes...
Pero como siempre, menos mal que tanto a alemanes como a japos los dirigían una pandilla de drogatas, porque sinó, que mal lo hubiéramos pasado los de raza no superior, como los españoles, por ejemplo.
Los éxitos navales y de proyección naval japoneses, pueden conducir a engaño.
Pearl Harbour fué un espejismo, golpearon fuerte sí, pero contaron con muchísima suerte (bueno, no tanta, no destruyerons los portaaviones estadounidenses, su principal objetivo), y el factor sorpresa les permitió lanzar una primera oleada muy destructiva, una segunda no tanto, y una tercera que fué descartada por Nagumo, sabeedor que su principal baza, la sorpresa, había desaparecido.
Intentar invadir Hawai simplemente no hubiera sido tan fácil.
La flota japonesa que se dirigió hacia allí, contó con mucha suerte para no ser detectada, pero una flota como mínimo el doble de grande, tal como hubiera sido necesaria para organizar una invasión, que se pudiera organizar y llegar hasta allí sin ser detectada, lo cual hubiera significado sin ninguna duda un Causus Bellis para los norteamericanos, no deja de ser una quimera.
Y además, desembarcar en Pearl Harbour tampoco querría significar un éxito total, pues a menudo se olvida que Pearl Harbour era una gran base naval estadounidense, con miles y miles de soldados, que sí, al principio fueron pillados por sorpresa, pero que ante una invasión, con algo de tiempo para organizarse, pues el que fueran a ser derrotados no está tan claro. El número de soldados, marinos, infantes de marina y personal de las fuerzas aéreas en las islas se calcula en torno a los 50.000 hombres...
En cuanto al nivel naval sus cruceros pesados consiguieron importantes éxitos, sí, pero de forma fortuita, de noche, y porque simplemente los mandos rivales estaban despistados, algo que a la US Navy le ocurrió bastantes veces durante toda la guerra.
De hecho, casi siempre, tras una victoria táctica naval japonesa, se escondía un error táctico norteamericano.
Los acorazados japoneses Yamato y su gemelo fueron indiscutiblemente los mejores acorazados de la II GM y por ende de toda la historia, lo que ocurre es que cuando llegaron ya no tenían utilidad.
La aviación naval japonesa era muy buena, pero sólo al principio de la guerra, en el 42 , y tras la Batalla de Midway, ya estaba prácticamente toda desfasada, y no evolucionó como debería haber hecho.
En cuanto a los submarinos, muy buenos, pero con poca cantidad y pocos medios, poco podían influir en el desarrollo de la contienda.
Y además, la táctica de centrarse en el ataque a las unidades de guerra de la US Navy se demostró a la larga improductiva y altamente costosa.
Destructores y demás, a nivel de otras armadas.
En lo que sí fueron indiscutiblemente muy superiores fué en sus torpedos navales Long Lance, con un sistema de propulsión por oxígeno,keroseno,etc, que los convirtió en los mejores de la contienda.
Un intercambio de tecnología a mediados de los años 35-36 entre Alemania y Japón hubiera permitido a los alemanes dotarse de unos torpedos para sus submarinos simplemente insuperables, así como de una experiencia para la construcción de portaaviones de la que no disponían (junto con la aviación embarcada).
Japón a cambio podía haberse aprovechado de la fabricación alemana de armas portátiles, carros de combate,etc.
Los alemanes, en el tema de desembarcos anfibios, simplemente no tenían ni idea, al contrario que los japoneses, que fueron los segundos mejores de la II GM, sólo por detrás del US Marine Corps. Y si los japoneses le hubieran enseñado estas cosas a los alemanes...
Pero como siempre, menos mal que tanto a alemanes como a japos los dirigían una pandilla de drogatas, porque sinó, que mal lo hubiéramos pasado los de raza no superior, como los españoles, por ejemplo.