Mensaje por JohnWoolf » 16 Dic 2022 08:21
Es que cada persona tiene un nivel de tolerancia y unos puntos clave donde es más sensible.
En lo que se refiere a la consecuencia personal más directamente relacionada con el cartucho, el culatazo, vemos que somos más o menos sensibles en función de si la configuración del arma nos va o no. Mismo cartucho, como el 300 Weatherby Magnum, en dos rifles distintos puede ser desagradable o más llevadero. Pero el cuerpo del tirador cuenta: ancho de hombros, LOP personal, tipo de mejilla, etc... El estilo de tiro también cuenta, porque hay estilos que te exponen más que otros.
El problema viene cuando se desarrolla miedo, y no es sólo al culatazo sino a una serie de fenómenos asociados al tiro: ruido, y más ahora que están de moda los frenos de boca; descontrol en las manos y por tanto desestabilización de los cuatro puntos de apoyo; culatazo puro y duro; sensación de no ser capaz de meter la bala donde uno quiere, etc, etc. El mal que se crea no es estrictamente el gatillazo, que considero un defecto de aprendizaje, sino un conjunto de reacciones que se crean a partir de una mala experiencia consolidada: eso que en inglés llamamos "flinch/ing". No reconozcas rápidamente el problema, sigue pegando tiros y sin darte cuenta tienes un "flinch" como una casa. No es sólo que pegas gatillazo sino que escondes el hombro, quitas la cara, cierras los ojos, etc. Un síndrome espantoso. El segundo problema es que lo podemos trasladar a escalones inferiores donde no tendrías jamás ese mal: se contagia.
Muchas veces es por el cartucho, pero en ocasiones es por el arma. Como bien se ha dicho arriba, un rifle está malparido y te amarga la existencia. Otras veces es porque se hace mala elección de material y hasta que no se quita no se desprende uno del problema. Recuerdo, creo que ya lo he contado, el caso de un señor de 65 kgs que se compró un BAR en 338 WM y no le daba a una furgoneta a diez pasos. Un día le pusimos un blanco a 30 m y le observé a él. Cerraba los ojos, se acurrucaba todo él, crispaba la mano, ... Bueno, bueno ... Pues a pesar de las evidencias no lo aceptaba. Al final cedió, quitó el 338 WM y lo cambió por un BAR en 30-06. Lo que no sé es cómo se curó el "flinch".
Saludos.
JW.
Es que cada persona tiene un nivel de tolerancia y unos puntos clave donde es más sensible.
En lo que se refiere a la consecuencia personal más directamente relacionada con el cartucho, el culatazo, vemos que somos más o menos sensibles en función de si la configuración del arma nos va o no. Mismo cartucho, como el 300 Weatherby Magnum, en dos rifles distintos puede ser desagradable o más llevadero. Pero el cuerpo del tirador cuenta: ancho de hombros, LOP personal, tipo de mejilla, etc... El estilo de tiro también cuenta, porque hay estilos que te exponen más que otros.
El problema viene cuando se desarrolla miedo, y no es sólo al culatazo sino a una serie de fenómenos asociados al tiro: ruido, y más ahora que están de moda los frenos de boca; descontrol en las manos y por tanto desestabilización de los cuatro puntos de apoyo; culatazo puro y duro; sensación de no ser capaz de meter la bala donde uno quiere, etc, etc. El mal que se crea no es estrictamente el gatillazo, que considero un defecto de aprendizaje, sino un conjunto de reacciones que se crean a partir de una mala experiencia consolidada: eso que en inglés llamamos "flinch/ing". No reconozcas rápidamente el problema, sigue pegando tiros y sin darte cuenta tienes un "flinch" como una casa. No es sólo que pegas gatillazo sino que escondes el hombro, quitas la cara, cierras los ojos, etc. Un síndrome espantoso. El segundo problema es que lo podemos trasladar a escalones inferiores donde no tendrías jamás ese mal: se contagia.
Muchas veces es por el cartucho, pero en ocasiones es por el arma. Como bien se ha dicho arriba, un rifle está malparido y te amarga la existencia. Otras veces es porque se hace mala elección de material y hasta que no se quita no se desprende uno del problema. Recuerdo, creo que ya lo he contado, el caso de un señor de 65 kgs que se compró un BAR en 338 WM y no le daba a una furgoneta a diez pasos. Un día le pusimos un blanco a 30 m y le observé a él. Cerraba los ojos, se acurrucaba todo él, crispaba la mano, ... Bueno, bueno ... Pues a pesar de las evidencias no lo aceptaba. Al final cedió, quitó el 338 WM y lo cambió por un BAR en 30-06. Lo que no sé es cómo se curó el "flinch".
Saludos.
JW.