Mensaje por Nemesianus » 26 Abr 2013 23:22
Insisto. Tienes toda la razón. Y no digamos ya cuando cuentas lo del veterano de la paralela.
Conocí hace mas de cuarenta años a un mulato que se llamaba Ernesto. Llevábamos toda la mañana persiguiendo un Kudu enorme,y en el momento en que íbamos a tirarle, daba el arreón y se largaba. Creo que recorrimos mas de doce o trece kilómetros detrás de él, y no conseguimos acercarnos a menos de 300 metros mas de dos segundos seguidos. Pues bien, el Mulato me dijo: Ven tu sólo y haz lo que yo, movimiento a movimiento.....Los demás se quedaron atrás, y al poco rato de andar, se echó lentamente al suelo. Cuando llevábamos arrastrándonos, yo a ciegas, viendo sólo sus pies agrietados a medio metro, lo menos hora y media, lleno de garrapatas y con el cuello con un dolor inconcebible, se para, mira hacia atrás, y me dice susurrando: Embora. Levanté la cabeza milímetro a milímetro y allí, a treinta pasos escasos, junto a un termitero gigante, estaba el enorme macho, que no oyó el tiro que le mató.
¿Quien cazó el Kudu que siempre asombra por su cuerna descomunal a los que entran en mi casa? ¿Yo?.
Ni de coña, yo sólo apreté el gatillo, el que lo cazó fué el viejo Ernesto. Yo , sin él, jamás hubiera liquidado aquel resabiado.Lo hice con un Mannlicher del 30-06, pero a la distancia que me metió de él, lo hubiera matado un ciego con postas y la vieja escopeta del veterano de tu coto. Tenlo por seguro.
Insisto. Tienes toda la razón. Y no digamos ya cuando cuentas lo del veterano de la paralela.
Conocí hace mas de cuarenta años a un mulato que se llamaba Ernesto. Llevábamos toda la mañana persiguiendo un Kudu enorme,y en el momento en que íbamos a tirarle, daba el arreón y se largaba. Creo que recorrimos mas de doce o trece kilómetros detrás de él, y no conseguimos acercarnos a menos de 300 metros mas de dos segundos seguidos. Pues bien, el Mulato me dijo: Ven tu sólo y haz lo que yo, movimiento a movimiento.....Los demás se quedaron atrás, y al poco rato de andar, se echó lentamente al suelo. Cuando llevábamos arrastrándonos, yo a ciegas, viendo sólo sus pies agrietados a medio metro, lo menos hora y media, lleno de garrapatas y con el cuello con un dolor inconcebible, se para, mira hacia atrás, y me dice susurrando: Embora. Levanté la cabeza milímetro a milímetro y allí, a treinta pasos escasos, junto a un termitero gigante, estaba el enorme macho, que no oyó el tiro que le mató.
¿Quien cazó el Kudu que siempre asombra por su cuerna descomunal a los que entran en mi casa? ¿Yo?.
Ni de coña, yo sólo apreté el gatillo, el que lo cazó fué el viejo Ernesto. Yo , sin él, jamás hubiera liquidado aquel resabiado.Lo hice con un Mannlicher del 30-06, pero a la distancia que me metió de él, lo hubiera matado un ciego con postas y la vieja escopeta del veterano de tu coto. Tenlo por seguro.