Mensaje por alberttossi » 01 Ene 2013 03:27
Al leer este post me ha venido a la memoria una anécdota curiosa sobre un personaje que conocí antaño que se fabricaba sus propias balas para escopeta y que tratare de relataros, pero ojo¡, ni se os ocurra reproducir la idea, no quiero ser responsable de ningún desafortunado accidente.
Hace unos cuantos años tuve la oportunidad de cazar un par de temporadas en la provincia de Huesca,ya que por motivos profesionales me venía a mano,residiendo allí circustancialmente.
En una de esas batidas y al acudir a la junta donde se apañaba la caza de la jornada a su término,presencie como casi todo el grupo de participantes se arremolinaban junto a un guárrete de no más de 45 kilos que presentaba un destrozo más que evidente y anormal. El pobre bicho tenía un boquete de unos 25 cm de salida que casi lo partía por la mitad, no había vísceras.
El autor de semejante cañonazo,resulto ser un invitado,ingeniero industrial, entonces empleado en la General Motors de Zaragoza,cuando iniciaba por aquel entonces la puesta en marcha de la Famosa Factoría.
El interfectos estaba allí explicando al grupo de atónitos cazadores con que munición lo había abatido y manifestaba orgulloso que las balas las diseñaba y fabricaba el mismo. Suba una FN de aquellas antiguas en las que el retroceso movía el cañón (no recuerdo el modelo), a la que también le había fabricado el mismo un alza a Lima con un imán en la solista y una bola de punto de mira fluorescente que no recuerdo tampoco que material dijo que era.Decia el ingenioso e ingeniero cazador haber abatido jabalíes y venados a más de 100 metros en varias ocasiones y que el destrozo de esta pieza se debía al poco porte del animal y haberlo tirado sólo a 50 metros.
Yo intrigado por saber que coño le metía a su repetidora y aprovechando la tertulia tras la comida que celebramos tras aviar las 4 piezas abatidas, sentándose a su lado le rige me explicase los detalles de sus fantásticas balas. Diligente y entusiasmado,lapicero en mano se presto a relatar e con todo detalle su fabricación.
Os voy a intentar describir el proceso, que sin dibujarlo y con mi torpeza literaria no va a ser moco de pavo,pero lo intento.
Partía de un cartucho del 12/70 del 00 o lobero. Primero le cortaba a1'5 mm del cierre, como si fuera una tapa para abrirlo, extraía perdigones y taco. Bien, ahora cogía una funda de puros de esas de aluminio que en sí mismas presentaban ya una forma de proyectil redondeada. De la medida adecuada, pues existían varias, cuyo diámetro entraba perfectamente en el interior del taco ajustada.Previamente cortada exactamente a la media del taco.Le practicaba un orificio en su punta, en la parte redondeada con forma de bala e introducía un tornillo rosca chapa de cabeza plana de unos 20 mm, daba le la vuelta y por su parte hueca rellenaba con los perdigones propios del cartucho,eso si quitándole un 30% de la carga de plomo, es decir si tenía por decir 36 gramos de plomo, le quitaba 12 gramos e introducía el resto. A continuación, con una barra de cera de las de lacrar, rellenaba hasta dejar plana la parte trasera de lo que ahora era un proyectil compactado.Por ultimo lo introducía en el taco y en la base del mismo roscaba otro tornillo más pequeño que unía taco de plástico roscando en la cera del interior. lo hacia así, para evitar que dentro del cañón se soltasen las partes que componían tan curioso proyectil. Según el, podía disparares sin peligro, pues el aluminio fino de del estuche del puro, la parte pesada que lo equilibraba al no ser monolítica y la cera y taco, soportaban el paso por el choque o estrangulamiento sin problemas. Lo importante era que el peso final del conjunto fuese igual al del cartucho original de perdigones, para igualar presiones.
Para terminarlo, una vez introducido todo en la vaina de nuevo y para sellar los bordes de la misma, le daba un toque en plano contra la plancha caliente, con lo que dejaba los bordes de la vaina que había sido cortada, sellados.
El aspecto final, era parecido a las balas remington, esas verdes en las que asoma el proyectil con forma de dedal.
Los efectos según el al impactar en la pieza, eran demoledores, el tornillo frontal plano, rompía el aluminio y la carga de los perdigones interior, que en vuelo se comportaban como un proyectil sólido compactados por la cera, se proyectaban dentro de la cavidad corporal causando terribles heridas.
Mantenía que podía meter todos los tiros en la tapa de un cubo de detergente de Colón (los que tengan más de 40 años sabrán lo que es) o sea unos 30 cm a 100 metros. Y que en animales grandes nunca había salida del cuerpo del animal.
Incluso me comento, que la marca Gevelot francesa se había interesado por el diseño.Nuca más volví a saber de este señor, ni si ahora es manco,se llamaba Fermín y ahora debería tener más de 75 años.
Lo que sí vi es un cochino con un bujero como sí le hubieran metido un obús de la 2 guerra mundial.
Por favor que ha nadie se le ocurra tomar nota de lo aquí contado y que quede como una simpática pero verdadera historia.
Feliz año amigos
Al leer este post me ha venido a la memoria una anécdota curiosa sobre un personaje que conocí antaño que se fabricaba sus propias balas para escopeta y que tratare de relataros, pero ojo¡, ni se os ocurra reproducir la idea, no quiero ser responsable de ningún desafortunado accidente.
Hace unos cuantos años tuve la oportunidad de cazar un par de temporadas en la provincia de Huesca,ya que por motivos profesionales me venía a mano,residiendo allí circustancialmente.
En una de esas batidas y al acudir a la junta donde se apañaba la caza de la jornada a su término,presencie como casi todo el grupo de participantes se arremolinaban junto a un guárrete de no más de 45 kilos que presentaba un destrozo más que evidente y anormal. El pobre bicho tenía un boquete de unos 25 cm de salida que casi lo partía por la mitad, no había vísceras.
El autor de semejante cañonazo,resulto ser un invitado,ingeniero industrial, entonces empleado en la General Motors de Zaragoza,cuando iniciaba por aquel entonces la puesta en marcha de la Famosa Factoría.
El interfectos estaba allí explicando al grupo de atónitos cazadores con que munición lo había abatido y manifestaba orgulloso que las balas las diseñaba y fabricaba el mismo. Suba una FN de aquellas antiguas en las que el retroceso movía el cañón (no recuerdo el modelo), a la que también le había fabricado el mismo un alza a Lima con un imán en la solista y una bola de punto de mira fluorescente que no recuerdo tampoco que material dijo que era.Decia el ingenioso e ingeniero cazador haber abatido jabalíes y venados a más de 100 metros en varias ocasiones y que el destrozo de esta pieza se debía al poco porte del animal y haberlo tirado sólo a 50 metros.
Yo intrigado por saber que coño le metía a su repetidora y aprovechando la tertulia tras la comida que celebramos tras aviar las 4 piezas abatidas, sentándose a su lado le rige me explicase los detalles de sus fantásticas balas. Diligente y entusiasmado,lapicero en mano se presto a relatar e con todo detalle su fabricación.
Os voy a intentar describir el proceso, que sin dibujarlo y con mi torpeza literaria no va a ser moco de pavo,pero lo intento.
Partía de un cartucho del 12/70 del 00 o lobero. Primero le cortaba a1'5 mm del cierre, como si fuera una tapa para abrirlo, extraía perdigones y taco. Bien, ahora cogía una funda de puros de esas de aluminio que en sí mismas presentaban ya una forma de proyectil redondeada. De la medida adecuada, pues existían varias, cuyo diámetro entraba perfectamente en el interior del taco ajustada.Previamente cortada exactamente a la media del taco.Le practicaba un orificio en su punta, en la parte redondeada con forma de bala e introducía un tornillo rosca chapa de cabeza plana de unos 20 mm, daba le la vuelta y por su parte hueca rellenaba con los perdigones propios del cartucho,eso si quitándole un 30% de la carga de plomo, es decir si tenía por decir 36 gramos de plomo, le quitaba 12 gramos e introducía el resto. A continuación, con una barra de cera de las de lacrar, rellenaba hasta dejar plana la parte trasera de lo que ahora era un proyectil compactado.Por ultimo lo introducía en el taco y en la base del mismo roscaba otro tornillo más pequeño que unía taco de plástico roscando en la cera del interior. lo hacia así, para evitar que dentro del cañón se soltasen las partes que componían tan curioso proyectil. Según el, podía disparares sin peligro, pues el aluminio fino de del estuche del puro, la parte pesada que lo equilibraba al no ser monolítica y la cera y taco, soportaban el paso por el choque o estrangulamiento sin problemas. Lo importante era que el peso final del conjunto fuese igual al del cartucho original de perdigones, para igualar presiones.
Para terminarlo, una vez introducido todo en la vaina de nuevo y para sellar los bordes de la misma, le daba un toque en plano contra la plancha caliente, con lo que dejaba los bordes de la vaina que había sido cortada, sellados.
El aspecto final, era parecido a las balas remington, esas verdes en las que asoma el proyectil con forma de dedal.
Los efectos según el al impactar en la pieza, eran demoledores, el tornillo frontal plano, rompía el aluminio y la carga de los perdigones interior, que en vuelo se comportaban como un proyectil sólido compactados por la cera, se proyectaban dentro de la cavidad corporal causando terribles heridas.
Mantenía que podía meter todos los tiros en la tapa de un cubo de detergente de Colón (los que tengan más de 40 años sabrán lo que es) o sea unos 30 cm a 100 metros. Y que en animales grandes nunca había salida del cuerpo del animal.
Incluso me comento, que la marca Gevelot francesa se había interesado por el diseño.Nuca más volví a saber de este señor, ni si ahora es manco,se llamaba Fermín y ahora debería tener más de 75 años.
Lo que sí vi es un cochino con un bujero como sí le hubieran metido un obús de la 2 guerra mundial.
Por favor que ha nadie se le ocurra tomar nota de lo aquí contado y que quede como una simpática pero verdadera historia.
Feliz año amigos