Mensaje por Kandahar » 07 Jun 2011 19:15
Me he acordado de un apoyo que usé hace ya 6 o 7 años, no tenía nada a mano, ni harris, ni trípode ni mochila, nada de nada y tenía un corzo a 300 metros de ojimetro, ya que el telémetro estaba en el coche con todo lo demás ya que íbamos a hacer una espera de jabalí y de camino apareció el corzo de ladera a ladera, con lo que con la poca luz que había acercarse era impensable (una media hora andando). Total que el único apoyo que se me ocurría era el hombro de mi amigo Vicente, el sentado y yo detrás de rodillas. Si el apoyo es una mierda, pero la gracia del asunto está en lo siguiente, el rifle era un FN 300wm con visor 1,5-6x42 con retícula 4, con su bonito freno de boca, pero nada Vicente es un tío valiente, así que jugando con el sube y baja de su respiración, intento colocar la cruz un poco por encima del lomo del corzo y disparo, viendo que pega el tiro entre las patas del animal, el cual lejos de asustarse se cambió de posición a unos pocos metros de donde estaba al principio, así que como el corazón de Vicente aun latía pues repetimos la jugada apuntando un poco más alto y bingo corzo al suelo.
Una chiripa de tiro y doy fe que aunque Vicente se tapó los oídos, no volverá a prestarse a semejante cosa.
Por cierto medí otro día la distancia y había 292mts.
Nos vemos.
Me he acordado de un apoyo que usé hace ya 6 o 7 años, no tenía nada a mano, ni harris, ni trípode ni mochila, nada de nada y tenía un corzo a 300 metros de ojimetro, ya que el telémetro estaba en el coche con todo lo demás ya que íbamos a hacer una espera de jabalí y de camino apareció el corzo de ladera a ladera, con lo que con la poca luz que había acercarse era impensable (una media hora andando). Total que el único apoyo que se me ocurría era el hombro de mi amigo Vicente, el sentado y yo detrás de rodillas. Si el apoyo es una mierda, pero la gracia del asunto está en lo siguiente, el rifle era un FN 300wm con visor 1,5-6x42 con retícula 4, con su bonito freno de boca, pero nada Vicente es un tío valiente, así que jugando con el sube y baja de su respiración, intento colocar la cruz un poco por encima del lomo del corzo y disparo, viendo que pega el tiro entre las patas del animal, el cual lejos de asustarse se cambió de posición a unos pocos metros de donde estaba al principio, así que como el corazón de Vicente aun latía pues repetimos la jugada apuntando un poco más alto y bingo corzo al suelo.
Una chiripa de tiro y doy fe que aunque Vicente se tapó los oídos, no volverá a prestarse a semejante cosa.
Por cierto medí otro día la distancia y había 292mts.
Nos vemos.